5.2. Desarrollo sectorial
En la última década
la economía estatal creció a una tasa media anual
de 4.5%, sin embargo, durante los años 2002 y 2003 experimentó
tasas negativas del orden del 2.3 y 2.5%, respectivamente, producto
de la salida del Estado de empresas maquiladoras de exportación
que encontraron mejores condiciones de desarrollo en Centroamérica,
el Caribe y la Republica de China.
La baja de las importaciones
por parte de los Estados Unidos de Norteamérica (que es el
principal mercado y con quien se realizan transacciones comerciales
superiores al 90% de la producción de las empresas instaladas
en Tlaxcala), y la baja del consumo interno del país, también
fueron variables que contribuyeron a tener un crecimiento negativo
del Producto Interno estatal.
El impacto que ha provocado
la situación económica del país en el Estado
afecta de manera directa a la inversión y al empleo, esto
último se reflejó en el registro del número
de asegurados permanentes que reporta el IMSS. En el año
2000 tenía reconocidos a 77 mil 520 trabajadores, cifra que
disminuyó a 68 mil 212 para el 2003.
Por su parte, la industria
maquiladora también presentó un saldo negativo con
la pérdida de 4 mil 960 plazas en 2003; para 2004 se generaron
3 mil 499 opciones de trabajo que no lograron recuperar los empleos
perdidos. Las cifras que reporta el INEGI en sus encuestas estatales
también muestran una disminución de los niveles de
desocupación en el Estado durante los últimos años.
Los cambios en el valor de
la producción de Tlaxcala reflejan las mismas variaciones
de los movimientos nacionales. La economía del Estado comparte,
en su mayoría, las mismas tendencias que el crecimiento del
país.
Los sectores más dinámicos
de la economía estatal fueron los de la industria y los servicios,
en tanto que el sector agropecuario tuvo, en el lapso comprendido
entre 1993 y 1999, resultados negativos, y sólo en el año
2000 observó un cambio favorable. En los siguientes años
se estima un crecimiento muy bajo o negativo.
La economía de Tlaxcala
está tan ligada a las dinámicas nacionales porque
incluye la participación de grandes y medianas empresas que
aportan valores sustantivos en el Producto Interno, contribuyen
a generar empleos y absorben mercancías y servicios generados
en la entidad.
El sector agropecuario está
compuesto por 53,967 unidades de producción, en donde el
40% de ellas son menores a una hectárea. El 71.9% son específicamente
agrícolas, el 13.4% pecuarias, el 1.3% forestales y el 14.5%
tiene funciones no agropecuarias.
Entre 1991 y 2002 el número
total de unidades de producción disminuyó en 22,849,
cerca del 30% de las que existían entonces; la superficie
censal disminuyó en casi 50 mil hectáreas.
En la década de los
noventa la población ocupada en el sector creció ligeramente
en términos absolutos (con 3,622 ocupados), sin embargo,
disminuyó notoriamente su participación relativa,
pasando de 28.56% a 18.21% del total de la población ocupada
en el Estado.
Estos fenómenos, acompañados
del decremento en el valor del producto sectorial, explican con
mayor realismo las dificultades por las que atraviesa el sector
y el proceso de empobrecimiento de las personas que trabajan en
él.
Es importante hacer notar
que los datos de encuestas y el conteo pre-censal agropecuario del
año 2002 en el Estado, refieren que el promedio de educación
en el sector agropecuario tiene 3.7 años menos de escolaridad
que el promedio de los trabajadores de otros sectores.
Casi la totalidad de los productores
agrícolas (38,807) realizan cultivos anuales, en los cuales
los precios, la productividad y la rentabilidad han disminuido notoriamente
en los últimos años.
La industria manufacturera
es la que actualmente contribuye con la mayor parte (29.63%) del
valor del Producto Interno Bruto. Según los datos de los
Censos Económicos, el subsector estaba integrado por 5,516
unidades de producción y generó el 48% del total del
empleo formal censado.
La industria textil continua
siendo la de mayor aportación al número de empleos,
sin embargo, en los años recientes es la rama que más
ha resentido el impacto de la apertura, el contrabando y las prácticas
desleales de comercio. En estos últimos años el tamaño
de las empresas textiles disminuyó y otros competidores regionales
se reposicionaron; esto ocasionó una disminución de
su participación en algunos mercados, en especial en el de
la elaboración de prendas de vestir.
Pequeños empresarios
del ramo atribuyen la pérdida de competitividad en la subrama
a que la oferta consolidada que antes tuvo Tlaxcala se desplazó
a otros polos de producción y comercialización, y
a que los antiguos empresarios del ramo salieron del mercado y el
cambio generacional no fue lo suficientemente oportuno.
La rama manufacturera de productos
metálicos, maquinaria y equipo, tuvo una importante contribución
en el empleo. Esta rama creó nuevos establecimientos y empleos
en los últimos años. Las manufacturas a base de minerales
no metálicos también fueron unas de las más
dinámicas, aportando nuevos puestos de trabajo.
El sector comercio mantiene
una importante contribución con el 26.6% del total de empleos
formales censados.
El sector transporte generó
5,995 empleos, encabezados fundamentalmente por el transporte de
pasajeros, en donde existen un total de 5,760 concesiones (5,321
de pasajeros). El transporte de carga está poco desarrollado,
la aportación corresponde al 16.8% de los empleos del sector
e implica un total de 439 concesiones.
El sector servicios ha mantenido
una distribución armónica entre varias ramas, entre
ellas la de servicios educativos, de investigación y médicos
(5,916 empleos), la de restaurantes y hoteles (5,250), los de reparación
y mantenimiento de maquinaria y equipo (4,761), y los servicios
profesionales y técnicos especializados (4,209).
Por otra parte, el privilegio
de la ubicación geográfica posiciona a la entidad
con amplias ventajas, y bajo esta situación los inversionistas
están considerando a Tlaxcala como un lugar seguro para invertir;
se promueve la instalación de nuevos centros de negocios
para el inversionista local como parte del impulso a la modernización
de la infraestructura comercial; así se han establecido franquicias
que han generado nuevos empleos.
El sector transporte y almacenamiento
ha tenido un bajo desempeño, aun cuando ha mantenido un crecimiento
constante, su oferta se orienta tan sólo a cubrir la demanda
local. Este sector se ha mantenido al margen de las ventajas comparativas
disponibles.
Por su ubicación geográfica,
Tlaxcala tiene potencialidad para erigirse como un polo de conectividad
para el transporte y el comercio, ya que cuenta con una amplia red
de infraestructura carretera y ferroviaria que le permitiría
convertirse en un centro de intercambio regional y almacenamiento
cercano a los centros de distribución y consumo.
Tlaxcala se ubica en uno de
los pocos lugares en donde se puede realizar la conexión
carretera y ferrocarrilera entre la región sur y norte de
la republica, con acceso directo a los mayores puertos del Atlántico
y acceso a las conexiones carreteras para los del Pacífico.
En la región de Atlangatepec
se concentra parte de la infraestructura ferrocarrilera y carretera
necesaria que le permitiría controlar el flujo de bienes
y mercancías provenientes de los puertos ubicados tanto en
el Golfo de México como en el Océano Pacífico,
y hacia el norte y sur del país, sin la necesidad de que
se transite por la Ciudad de México y su área metropolitana,
lo que disminuye costos y racionaliza los tiempos de transporte
y almacenamiento. Su ubicación y los antecedentes permiten
prever la instalación de una aduana interior y el desarrollo
de un perfil de nuevas actividades económicas relacionadas
con el transporte y el almacenamiento de mercancías en tránsito.
El desarrollo de estas oportunidades
en el sector transporte, almacenamiento y comercio forman parte
de la información básica del diagnóstico de
la vocación futura del Estado.
Otra línea de singular
importancia será la modernización del sistema ferroviario
Apizaco-Puebla, el cual permitirá un moderno sistema de transporte
que conecte a estas importantes ciudades del altiplano.
Por otra parte, hay que reconocer que el empleo no formal cuyas
actividades se desarrollan en los hogares, establecimientos móviles,
micro empresas, servicios personales y servicios directos, concentra
al 37.0% del total de la población ocupada.
El desarrollo económico
debe ofrecer empleo digno, productivo, remunerado y estable a los
trabajadores, además de asegurar apoyos oportunos y eficientes
a los emprendedores que quieran iniciar un negocio, para que a través
del logro de estas condiciones la sociedad pueda satisfacer sus
necesidades de progreso y el acceso a productos y servicios de calidad
a un precio justo.
Con base en esta información
y de acuerdo con los retos del Tlaxcala de hoy en esta materia,
el Plan Estatal de Desarrollo presenta los siguientes objetivos:
•
Elaborar un Programa Estratégico de Desarrollo
Económico que incorpore escenarios alcanzables y acciones
posibles.
•
Impulsar las actividades económicas en el Estado, aprovechando
las ventajas comparativas y competitivas, generando empleos y propiciando
el bienestar de las familias.
•
Apoyar las iniciativas de desarrollo
empresarial, de negocios productivos y de generación de empleo
de la población tlaxcalteca.
•
Coordinar esfuerzos, gestionar
inversiones, promover las ventajas y crear infraestructura para
atraer el establecimiento de empresas en el Estado de Tlaxcala.
•
Promover nuevos espacios para
la actividad económica a fin de atraer inversiones y empresas
al Estado.
Para el cumplimiento de estos
propósitos, el Plan Estatal de Desarrollo incluye estrategias
de carácter específico por Sectores o ramas de producción,
y en función del valor estratégico que tienen para
el desarrollo productivo y social de la entidad.
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