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En un siglo caracterizado por transformaciones
sin precedentes, de revoluciones e innovación, quizá
el cambio más generalizado y de mayor trascendencia
es el surgimiento de las mujeres como presencia y fuerza
importante en la vida pública, en todo el mundo,
Tlaxcala no es la excepción. Esta transformación,
aunque desigual, es resultado del desarrollo humano protagonizado
por hombres y mujeres comprometidos en contribuir a una
humanidad más integrada, digna, armoniosa y pacífica.
Las Mujeres Tlaxcaltecas han sido activas,
agentes de cambio y transformación en los planos
demográfico, económico, social y político,
en especial a partir de 1970.
La transformación que se vive en
el Estado de Tlaxcala no podría dimensionarse en
toda su extensión y profundidad sin considerarse
el papel que el incremento de la escolaridad de las mujeres
y su masivo ingreso al mundo laboral han ejercido en el
aplazamiento de la nupcialidad, en la reducción del
número de hijos y del tamaño de la familia,
así como por el angostamiento de la base de la pirámide
de población y por el incremento de la esperanza
de vida de las mujeres, fenómenos todos ligados estrechamente
a una transición demográfica orientada hacia
una creciente población en edad madura.
A partir de 1970, año en que se amplia
la cobertura de los servicios de salud y se intensifica
la planificación familiar, se generaliza las prácticas
de concentración favoreciéndose la elevación
de la escolaridad de la mujeres y su mayor incorporación
al mercado de trabajo. Como consecuencia de ello, la tasa
de fecundidad comienza a experimentar un importante descenso,
dando origen a una verdadera revolución demográfica
marcada por una reducción de la mortalidad infantil
y materna que fuera la principal causa de muerte hasta a
mediados del siglo XX y que si bien no es la deseada, es
muy importante en términos relativos; por el angostamiento
de la base de la pirámide de población, y
por el incremento de la esperanza de vida de las mujeres,
fenómenos todos estos ligados estrechamente a la
transición demográfica que vive el país
hacia una población, concentrada en edades maduras.
Puede decirse, en suma, que se ha logrado una mejora sustantiva
del bienestar y de la salud de las mujeres.
El cambio en la mentalidad y expectativas
de vida de las Tlaxcaltecas a partir de su creciente participación
en el mercado de trabajo, ha influido en las expectativas
de vida de las más jóvenes, las cuales hoy
aspiran a cumplir una carrera laboral, así como a
actuar en diversos ámbitos de la economía,
la vida política, la cultura, las asociaciones civiles
o populares, y no solo ha ser madres y esposas.
Tales cambios están estrechamente
relacionados con la búsqueda de una redefinición,
tanto de los roles masculinos y femeninos, como de las relaciones
de autoridad, y decisión en el interior del hogar.
Así la Tlaxcaltecas hoy se casan a los 21 años
en promedio, mientras hace treinta años sus madres
o sus abuelas, tenían su primera unión entre
los 15 y los 18, y han dejado de ser solo amas de casa para
convertirse también en permanentes proveedoras de
su hogar, todo lo cual tiene en sus relaciones con los hombres,
un impacto cuyos efectos trascienden al plano de lo privado
y son propulsoras de otros cambios sociales.
Las novedosas maneras como se ubican en
la sociedad, ante el poder, en la participación social,
en la actividad económica o en la vida política,
modifica la raíz los arreglos entre el estado, el
mercado, la comunidad y la familia, provocando cambios en
cascada y de larga duración, que debieran derivar
en relaciones igualitarias entre hombre y mujeres.
Por otra parte, a existido una multiplicación
de las oportunidades educativas para las mujeres; las estadísticas
del sector educativo mexicano muestran que han elevado su
nivel de escolaridad muy rápidamente, sobre todo
tercio del siglo XX; que tienen mayor acceso a la educación
que un número más amplio de ellas permanecen
en el sistema escolar, hasta los niveles de enseñanza
superior y que incluso, alcanzan un desempeño escolar
que sobrepasa los índices masculinos.
Todo ello ha favorecido su mayor capital
humano y por ende una participación en la generación
del conocimiento. Sin embargo, este cambio se distribuye
todavía en forma muy desigual entre las mujeres que
viven en el medio urbano y las que habitan en el medio rural;
entre estas segundas el promedio de escolaridad es equivalente
al nacional de 30 años atrás, de tal modo
que han estado excluidas de los avances en las oportunidades
educativas.
La población Femenina en Tlaxcala
recibe el impacto de la globalización y modernización
de la economía nacional; hoy puede hablarse de una
nueva presencia económica de las mujeres Tlaxcaltecas
que también está asociada a los profundos
cambios en la estructura sociodemográfica de la población,
resultado de una mejor salud reproductiva, así como
a la elevación de la escolaridad femenina. |