Una vez concluido el sitio de Querétaro
en 1867 y habiendo regresado los poderes a la ciudad de México,
Tlaxcala se engalanó para recibir a los soldados tlaxcaltecas
que habían participado en la Guerra de Intervención.
La recepción fue el 5 de julio de 1867. La presencia del
Ejército de Oriente le había otorgado cierta influencia
a Porfirio Díaz en Tlaxcala, quien intentó intervenir
en la sucesión gubernamental.

Presidencia Municipal, hoy
Palacio de Gobierno
Crédito: Alejandro Martínez
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Benito Juárez evitó la intromisión y dejó
que el pueblo de Tlaxcala decidiera a favor del liberal Miguel Lira
y Ortega, quien ganó las elecciones para el periodo 1868-1872.
Poco después, en 1873 hizo su aparición en el escenario
político Próspero Cahuantzi, un joven soldado que
había combatido contra la intervención francesa, electo
como regidor del Ayuntamiento de Tlaxcala. La administración
de Miguel Lira y Ortega se propuso pacificar el estado e instrumentar
medidas que permitieran recuperarse a la maltrecha economía
tlaxcalteca: promulgó una nueva Constitución en la
que incluía las Leyes de Reforma; expidió la Ley de
Educación Primaria; creó nuevos municipios y dio amplio
apoyo a la construcción de vías férreas. Propició
la incorporación de Tlaxcala a la nueva tecnología
textil a través del establecimiento de seis nuevas fábricas
de hilados y tejidos. Además, dedicó parte substancial
del presupuesto a la apertura y mantenimiento de caminos. Lira y
Ortega apoyó al presidente Benito Juárez contra los
intentos de Porfirio Díaz para desplazarlo del poder Ejecutivo.
A la muerte de Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada impuso
a Melquiades Carbajal en la gubernatura, saliendo Miguel Lira y
Ortega a un exilio voluntario hacia Puebla.
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