INTRODUCCIÓN


PREHISPÁNICA


VIRREINO



REVOLUCIÓN



CONTEMPORÁNEA


La Guerra Mexico-Norteamericana

Entre las últimas disposiciones del gobierno virreinal en la Nueva España, destaca la autorización concedida en abril de 1821 a un grupo de colonos estadounidenses dirigidos por Moisés Austin para colonizar Texas; al paso de los años el número de colonos aumentó, lo que provocó que cada vez ocuparan mayores extensiones de terreno y rivalizaran con los mexicanos radicados en aquellas latitudes.

Años después, en 1835, tuvieron lugar las primeras desavenencias entre el gobierno mexicano y los colonos texanos, con motivo de haberse suprimido el régimen federalista en nuestro país. Como respuesta al establecimiento de un gobierno de tipo centralista, los colonos convocaron a una reunión en la que nombraron sus propias autoridades, desconociendo así los nombramientos hechos por el gobierno central. Las nuevas autoridades texanas no sólo pidieron apoyo a los Estados Unidos, sino que además gestionaron su incorporación a la federación estadounidense, elevando esa petición ante el Congreso norteamericano; diez años después de aquellos acontecimientos Texas fue anexada a Estados Unidos.

Pocos meses después esa nación desconoció los límites fronterizos establecidos en el río Nueces, alegando que en realidad el río Bravo o del Norte señalaba la frontera. En mayo de 1846 comenzaron los enfrentamientos entre tropas de ambos países, produciéndose al mismo tiempo las primeras derrotas para los mexicanos.

Poco a poco el ejército estadounidense fue dominando el territorio nacional, con el propósito de alcanzar la ciudad de México, sede del gobierno. Este, por su parte, decretó que empleados civiles y militares se dispusieran a la lucha, buscando así contrarrestar con un mayor número de efectivos la superioridad bélica de los invasores; además, el Congreso otorgó facultades extraordinarias para la guerra al presidente Antonio López de Santa Anna, quien se puso al frente del ejército.

Tras haber sido bloqueados los puertos del Golfo por la escuadra norteamericana y dominadas algunas de las principales ciudades del norte, una fracción del ejército estadounidense avanzó sobre Puebla y en septiembre de 1847 tomó finalmente la ciudad de México, defendida bizarramente por civiles y militares, algunos tan jóvenes como los cadetes del Heroico Colegio Militar, con sede en el Castillo del Chapultepec. Entre los cuerpos militares asignados para resguardar ese punto se encontraba el Batallón Activo de San Blas, comandado por el tlaxcalteca Felipe Santiago Xicohténcatl quien muriera en la defensa del Castillo el 13 del mismo septiembre, junto con buena parte de su batallón.


La toma de Churubusco, México, 1847
Crédito: México a través de los siglos, Vol. III .

 

Tlaxcala no permaneció ajena a los graves sucesos políticos y militares que implicó la invasión americana. En primera instancia cabe destacar la decisión de Ignacio de Ormaechea y Ernáiz en el sentido de incorporar las fuerzas bajo su mando a las columnas comandadas por Nicolás Bravo, ante la inminente ocupación de Puebla por el ejército norteamericano, y el peligro que ello representaba para la región y específicamente para el territorio tlaxcalteca.

Asimismo, debe señalarse la valentía con que un grupo de huamantlecos decidió combatir con los pocos recursos a su alcance a las tropas norteamericanas que irrumpieron en su ciudad, aparentemente buscando capturar al general López de Santa Anna quien había permanecido allí algunos días. Las primeras noticias recibidas en Huamantla acerca de la proximidad de los invasores señalaban que un numeroso contingente enemigo proveniente de Cuapiaxtla se dirigía hacia ellos. Como primer recurso decidieron usar la escasa artillería y parque que el propio Santa Anna había dejado en Huamantla. Destacó en aquellas acciones el capitán Eulalio Villaseñor quien al frente de 35 hombres logró desalojar a un numeroso enemigo que a pesar de todo logró cometer robos, destrozos y asesinatos entre la población civil.

Finalmente Santa Anna fue desconocido como presidente y despojado del mando militar. Al ser ocupada la ciudad de México el gobierno se trasladó a Querétaro e intentó negociar la paz con los norteamericanos, misma que se logró a un costo muy alto, tanto por la pérdida de una considerable superficie -los territorios de Texas, Nuevo México y la Alta California- como por la irrisoria cantidad de 15 millones de pesos recibida por el gobierno mexicano como indemnización.


Teniente Coronel Felipe Santiago Xicohténcatl
Crédito: México a través de los siglos, Vol. III