Ante la debilidad de la monarquía española
para enfrentar la ocupación napoleónica, la Junta
Central Gubernativa convocó a las provincias americanas a
elegir diputados que las representaran en las Cortes de Cádiz.
Tlaxcala no fue llamada por tener un gobierno de excepción,
pero la tenacidad del cabildo indígena, que nuevamente invocó
los servicios prestados a la Corona y los privilegios que ésta
le otorgó, entre ellos el de "Ciudad Insigne, Muy Noble y
Muy Leal", corrigieron el olvido. En 1810 Tlaxcala eligió
a los hermanos Manuel y Miguel de Lardizábal y Uribe, descendientes
de vascos y al doctor José Miguel Guridi y Alcocer, quienes
participaron en la elaboración de la Constitución
de Cádiz.
El documento constitucional gaditano consignaba en su capitulado
referente al municipio que debería convocarse a elecciones
en aquellas poblaciones que ya antes las hubieran celebrado y con
base en un determinado número de habitantes. Fieles a su
vieja tradición municipalista, los habitantes de la ciudad
de Tlaxcala convocaron a elecciones y eligieron a sus autoridades,
las que tomaron posesión el 1º de enero de 1813 como
primer Ayuntamiento constitucional, leal al gobierno español
y en rebeldía contra la invasión francesa. Este Ayuntamiento
estuvo integrado por los regidores José Rafael Palacio, José
Mariano Sandoval, Lic. José Daza y Artazo, Andrés
de Jesús, Rafael Lira Zihuacoatentli, Miguel Sandoval, Miguel
V. Herrerías, Antonio Palacios, Ramón González
de la Cruz y el secretario Lic. José María Ávalos.

Murales Palacio de Gobierno |
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Con respecto a la lucha insurgente fueron numerosos los tlaxcaltecas
que participaron en el movimiento independentista incorporándose
a los ejércitos de Hidalgo, Morelos y Guerrero, destacando
entre ellos Miguel Serrano, Juan Cortés, Antonio Arroyo y
Vicente Gómez. En esta pléyade, sobresale la figura
del cura Mariano Matamoros, si bien nacido en la ciudad de México,
fue hijo de José Matamoros y de Mariana Guridi, originarios
de Ixtacuixtla, Tlaxcala. En este territorio las acciones bélicas
entre insurgentes y realistas no fueron mayores por la presencia
de la guarnición realista de Puebla, que inhibió los
enfrentamientos con los insurgentes.
Las simpatías de los habitantes de la ciudad de Tlaxcala
por la causa de la Independencia, quedaron manifiestas el 16 de
abril de 1821, cuando abrieron sus puertas al general insurgente
Nicolás Bravo, quien era perseguido por el coronel Hevia,
pese a la oposición del gobernador español Agustín
González de Campiño, quien había fortificado
y guarnecido la plaza. Ante la sorpresiva actitud de los tlaxcaltecas,
Hevia detuvo la persecución y se retiró a Tulancingo,
lo que le permitió a Nicolás Bravo aumentar sus contingentes,
mejorar su artillería y abastecerse de parque y bastimentos
para sus tropas.

Consumación de la Independencia y primera república.
Murales Palacio de Gobierno
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