Aún cuando desde 1519 los tlaxcaltecas habían
visto y recibido las primeras impresiones de la religión
católica durante sus contactos con la expedición de
Hernán Cortés, no fue sino hasta 1524 cuando en Tlaxcala
dio inicio formalmente el proyecto de evangelización franciscano.
Asentados originalmente en una de las casas de Maxixcatzin en Ocotelulco
fundaron ahí la primera iglesia y convento. Posteriormente,
con la asignación de los terrenos en donde se erigiría
la futura ciudad de Tlaxcala, cedidos por los señores de
las cuatro cabeceras, los franciscanos trasladaron la sede de su
iglesia y convento en donde a la fecha permanecen, fundando en ese
mismo solar el hospital de la Encarnación, inaugurado en
1537.
Empero la labor evangelizadora emprendida por los
franciscanos no fue fácil, la resistencia ante la conversión
de los tlaxcaltecas muchas veces terminó en muertes. Este
es el caso del asesinato del niño Cristobalito por su padre
el cacique de Atlihuetzía, Gonzalo Acxotécatl en 1527.
Como alumno de los frailes Cristóbal fue educado en la doctrina
católica; al intentar erradicar la idolatría de su
padre, derribó y destruyó sus antiguos ídolos.
Al enterarse Acxotécatl de lo ocurrido, invadido por la ira,
lo golpeó hasta quitarle la vida; después pagaría
su crimen en la horca, a manos de la justicia novohispana.
Ese mismo año fueron acusados de idolatría
y ejecutados otros caciques que habían participado en la
conquista de Tenochtitlán como el propio Acxotécatl,
Francisco Tecpanécatl Tenamazcuicuiltzin, señor de
Tepeyanco; Cuauhtotohua, señor de Atempan; Atltontzin, un
segundo Acxotécatl de Tzompantzingo y un tal Texopanécatl.
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