
Portales de Tlaxcala
Crédito: Secretaría de Turismo de Tlaxcala.
En
1927, la ciudad de Tlaxcala empieza nuevamente a estabilizarse después
de los hechos bélicos. Dos de sus barrios, San Buenaventura
Atempan y San Gabriel, registran una población de seis mil
habitantes. Poco a poco la ciudad recobra su vida normal. La Escuela
Normal Mixta apenas contaba con 66 alumnos, cuando la planta magisterial
del estado era de 216 profesores, de los cuales sólo 32 eran
titulados. Justiniano Aguillón de los Ríos se hace
cargo de la Dirección General de Educación a fin de
establecer la política educativa de la Revolución
en Tlaxcala. Al concluir su periodo Ignacio Mendoza en 1929, es
electo como gobernador Adrián Vázquez. Este gobernador
expidió el decreto No. 121 de fecha 10 de mayo de 1932, por
el cual la ciudad de Tlaxcala se denominó Tlaxcala de Xicohténcatl.
Como consecuencia de este decreto, se encargó al escultor
Lorenzo Alvarado hacer la estatua de tan distinguido personaje para
instalarla en la Plaza de la Constitución.
Pese a que los gobernadores que fungieron de 1920 a 1933 no fueron
connotados agraristas, la propia dinámica del proceso de
reforma agraria los llevó a repartir 53,870 hectáreas,
beneficiando a 20,900 campesinos, casi la mitad de la población
económicamente activa ocupada en el campo. Apango, Mendoza
y Vázquez no estaban convencidos del reparto agrario, porque
observaron que los ingresos fiscales eran insuficientes para atender
a una población cada vez más demandante de mejores
servicios de educación, salud, transportes, agua potable
y alcantarillado. La transformación de la tenencia de la
tierra de pequeña propiedad en ejidal provocó la disminución
de los ingresos. Por ello se resistían a repartir las haciendas
que eran productivas y pagaban impuestos. Otra fuente de ingreso
provenía de las diezmadas fábricas textiles, de los
molinos de nixtamal y de trigo, así como de las fábricas
de vidrio, papel, loza, destilerías, etc.
Los tres gobernadores intentaron mejorar la economía local,
mediante la construcción de caminos que estimularan la actividad
comercial. Apango impulsó la carretera Chiautempan-Tlaxcala,
mientras que Mendoza y Vázquez mejoraron varias más,
entre ellas la de Tlaxcala-San Martín Texmelucan. También
en su época fueron electrificadas algunas de las cabeceras
municipales del estado. Las discrepancias entre Plutarco Elías
Calles y el presidente Pascual Ortíz Rubio, en torno al sucesor
de Vázquez, propiciaron tensiones que debilitaron al grupo
de Mendoza, siendo desplazados por un antiguo arenista, Adolfo Bonilla,
quien contendió bajo las siglas del Partido Reconstructor
Antirreeleccionista, derrotando al candidato mendocino, mismo que
fue postulado por el Partido Socialista. Adolfo Bonilla, de filiación
callista, perdió influencia durante el enfrentamiento entre
el presidente Lázaro Cárdenas y el ex presidente Plutarco
Elías Calles.
Al terminar su periodo, le sucedió Isidro Candia quien contaba
con el apoyo de Manuel Santillán, secretario de Industria
y Comercio en el gabinete del general Cárdenas. Isidro Candia
amplió la base campesina de su gobierno, gracias a las nuevas
disposiciones del Código Agrario que permitían a los
peones acasillados demandar la dotación de tierras. En su
primer año de gestión, fueron afectadas 70 haciendas
pulqueras del norte del estado, repartiéndose 38,000 hectáreas.
Candia advirtió, igual que sus antecesores, que el déficit
presupuestario se tornaba crítico, por lo que intentó
atraer capitales para el fomento de la industria, promulgando al
efecto una Ley que exentaba de impuestos municipales y estatales
a las nuevas industrias que se establecieran en Tlaxcala. Esta Ley
de 1937 por sí sola no fue capaz de atraer empresarios, en
la medida en que estos esfuerzos no fueron acompañados de
una política de promoción industrial. En otro aspecto,
dado que Candia mantenía una vieja amistad con el gobernador
de Puebla, Maximino Avila Camacho, apoyó la candidatura presidencial
de su hermano Manuel. Al triunfo de éste, dejó el
gobierno del estado para asumir la jefatura del Departamento de
Asuntos Indígenas. El Congreso del estado eligió como
gobernador interino al secretario general de Gobierno, Joaquín
Cisneros Molina. Al concluir ese periodo constitucional se convocó
a elecciones para gobernador, mismas que ganó Manuel Santillán.
Durante su gestión mejoró el catastro, se amplió
la educación secundaria y preparatoria y se realizó
un amplio programa de obras públicas en la ciudad de Tlaxcala,
dándole una dimensión urbana propia de una capital
del estado.
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Su intento de influir en la sucesión gubernamental
provocó su caída, terminando su período el
Lic. Mauro Angulo (1944-1945). En los comicios electorales celebrados
en 1944 resultó ganador Rafael Avila Bretón, el primer
gobernador tlaxcalteca en cubrir un periodo de gobierno sexenal
(1951-1957). Durante su administración se concedió
el derecho de voto a las mujeres en las elecciones municipales y
continuó el proyecto de mejoras urbanas de las principales
ciudades del estado.
En los subsecuentes periodos administrativos fungieron como gobernadores
Felipe Mazarrasa (1957-1963) y Joaquín Cisneros (1963-1969).
Durante aquellos sexenios comenzaron a agudizarse algunos problemas
como el grado de erosión de los terrenos dedicados a la agricultura
o la fuerte expulsión de población que se veía
obligada a trabajar o estudiar en Puebla, Veracruz, Hidalgo o el
Distrito Federal, además de la migración legal e ilegal
a Estados Unidos, cuestión en la que muchos tlaxcaltecas
fincaron sus deseos de bienestar y realización. Aquellos
fueron también años de esfuerzos constantes por lograr
la industrialización de la entidad, a través de estímulos
a las industrias ya establecidas así como por los intentos
de atraer inversiones foráneas. Aunque esta última
iniciativa no prosperó, debe señalarse que las administraciones
de Mazarrasa, Cisneros y de quienes les sucedieron, se propusieron
mejorar las condiciones de infraestructura de la entidad, lo que
años después permitiría ofrecer a los inversionistas
mexicanos y extranjeros un estado mejor comunicado, con mano de
obra calificada y una amplia red de servicios de agua, luz y alcantarillado.
Cuando Anselmo Cervantes (1963-1969) asumió la gubernatura
de Tlaxcala, los viejos problemas hicieron crisis, manifestándose
particularmente en el cierre de importantes fábricas textiles
-con el consabido problema de desempleo que ello significaba- y
en la invasión de tierras por campesinos que presionaban
para llevar hasta sus últimas consecuencias la reforma agraria.
En 1969 llega el general Ignacio Bonilla al gobierno del estado,
quien muere al año siguiente, siendo substituido por Crisanto
Cuéllar Abaroa. Tras un breve interinato, el Congreso designó
gobernador substituto al Dr. Luciano Huerta. Durante su periodo
la inestabilidad en el campo estuvo a punto de desbordarse. Entre
1940 y 1980 la población de la entidad se duplicó,
llegando a 547,200 personas. De ese total, más de las dos
terceras partes vivían en el campo. Aproximadamente el 50%
de la población era menor de 15 años, por lo que se
acentuaba una fuerte presión sobre la tierra. La reforma
agraria había sustituido al régimen de la hacienda
y había creado la base de subsistencia de las familias, las
cuales fueron dotadas con parcelas ejidales cuya extensión
alcanzaba un promedio de cuatro hectáreas. Los minifundistas
contaban con una hectárea por familia. Algunas propiedades
fueron denunciadas como latifundios simulados, por lo que a fines
de 1972 fueron afectadas, destacando Santa María Zoapila,
Sultepec, Piedras Negras, el Rosario y Mazaquiahuac, beneficiando
a 750 campesinos.
En estas condiciones asume la gubernatura de Tlaxcala el Lic. Emilio
Sánchez Piedras, quien se propuso llevar a la práctica
una política de modernización de las bases de la economía
tlaxcalteca. Percibió que la solución al problema
de las invasiones de tierras se encontraba fuera del sector agrícola,
pues se requería como mínimo un millón de hectáreas
para satisfacer la demanda de los campesinos sin tierras. No había
esa tierra disponible en Tlaxcala, incluso si se hubiera puesto
en práctica una política de adquisición de
tierras privadas. Sánchez Piedras atemperó los conflictos
agrarios, mediante una política de ampliación de la
planta industrial, de tal manera que las fábricas ya asentadas
se renovaron, se atrajo el establecimiento de industrias de transformación
y mejoraron los talleres familiares y artesanales de maquila.

Hacienda Soltepec
Crédito: Secretaría de Turismo de Tlaxcala.
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