En la región habitada -que correspondía al centro,
sur y suroeste- casi 40,000 personas se agrupaban en numerosos pueblos,
constituidos en centros cívico-religiosos que ejercían cierto control
sobre los pequeños asentamientos de sus alrededores. Adviértase
cómo desde aquellos lejanos tiempos ya se conformaban dos grandes
subregiones geodemográficas, las cuales habrían de permanecer, con
sus características sustanciales, como factores de influencia en
el proceso histórico de la entidad. Aquellos primeros pobladores
de Tlaxcala estaban en constante contacto con otros grupos humanos.
Se tienen pruebas de que sostenían cierto tipo de relaciones con
habitantes de los vecinos valles de Puebla y Tehuacán, pero también
con gente de lugares más lejanos, como las costas del Golfo y del
Pacífico.

El
teocintli, principal alimento del pueblo.
Murales Palacio de Gobierno
Por aquella época llegaron a la región de Tlaxcala
las primeras, aunque muy ligeras, influencias de la cultura olmeca.
Conforme avanzaba el tiempo, la organización social se volvió más
compleja. Además de incrementarse el número de agricultores, quienes
componían el grueso de la población, se consolidó el papel de los
artesanos y surgieron los comerciantes. Los sacerdotes asumieron
la jefatura y dieron origen a un gobierno teocrático.
Para el año 500 a. C. algunos pueblos se
habían convertido en pequeñas ciudades con una arquitectura más
compleja, al contar con un centro ceremonial, calles y residencias
para los jefes. El total de habitantes sumaba alrededor de 125,000,
y el número de asentamientos se calcula en cerca de 230. Es notable
el avance tecnológico logrado hasta entonces, particularmente el
aplicado a las construcciones piramidales dedicadas al culto y a
la habitación de los dirigentes, así como el control del agua para
el sistema de riego. Canales, diques, camellones y chinampas eran
técnicas empleadas para los trabajos agrícolas. A la par de esta
actividad, la alfarería y la elaboración de textiles con fibras
de maguey tuvieron un desarrollo sustancial, pues parece que comunidades
enteras se dedicaban a tales labores. Ya se realizaba una cerámica
más elaborada, de la cual existen testimonios que han perdurado
hasta nuestros días, como la representación del "dios viejo", Huehueteotl,
la más antigua de la que se tenga conocimiento. En aquellos tiempos,
pues, se enraizaban esas dos actividades: la textil y la cerámica,
que continuaron cultivándose de manera ininterrumpida en algunas
poblaciones de Tlaxcala.
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