INTRODUCCIÓN


PREHISPÁNICA


VIRREINO



REVOLUCIÓN



CONTEMPORÁNEA


Primeros asentamientos

La historia de los primeros pobladores de México se remonta a 21,000 años atrás, con la llegada de los primeros grupos procedentes de Asia que atravesaron el estrecho de Bering; en tanto que los primeros instrumentos de caza y pesca tienen una antigüedad de 11,000 años y la agricultura surgiría alrededor del 6,000 a. C.

Tlaxcallan tierra de los Tlaxcallis.

El hombre primitivo y nomada descubre el teocintli o maiz divino.
Murales Palacio de Gobierno.

Los registros más antiguos de presencia humana en lo que actualmente es el estado de Tlaxcala se remontan a 12 mil años, cuando el medio ambiente era distinto al de hoy día: otro tipo de animales, de plantas y de clima recibió a aquellos primeros pobladores. Seis mil años después existían unos 25 lugares en torno a los cuales se movilizaban pequeños grupos nómadas en busca de alimento que conseguían por medio de la caza y recolección de vegetales. No fue sino hasta hace unos 4,000 años cuando aquellos antepasados de los tlaxcaltecas comenzaron a realizar los primeros cultivos agrícolas, y en consecuencia a llevar una vida semisedentaria. Conforme la agricultura cobró importancia se habilitaron terrazas para los cultivos, pozos para almacenar víveres, casas para una habitación más permanente, así como hornos para producir cerámica y cocer alimentos. Ya desde entonces se procesaban para diversos usos algunos componentes del maguey como las pencas y los quiotes. Esta planta se convirtió con el devenir de los siglos en una fiel acompañante de la población tlaxcalteca y ocuparía un puesto destacado en su vida económica y cultural

Cultivo del teocintli o maiz divino.
Murales Palacio de Gobierno

Se calcula que hacia el año 1,000 a. C. ya había alrededor de 150 asentamientos que compartían las mismas características culturales, diseminados en un espacio que abarcaba poco más de 2,000 kilómetros cuadrados. Dentro de ese territorio no quedaban incluidas las zonas norte, noroeste ni el extremo oriente del actual estado de Tlaxcala, pues ahí la presencia humana fue posterior, debido en buena parte a que las condiciones geográficas eran menos propicias.

 

En la región habitada -que correspondía al centro, sur y suroeste- casi 40,000 personas se agrupaban en numerosos pueblos, constituidos en centros cívico-religiosos que ejercían cierto control sobre los pequeños asentamientos de sus alrededores. Adviértase cómo desde aquellos lejanos tiempos ya se conformaban dos grandes subregiones geodemográficas, las cuales habrían de permanecer, con sus características sustanciales, como factores de influencia en el proceso histórico de la entidad. Aquellos primeros pobladores de Tlaxcala estaban en constante contacto con otros grupos humanos. Se tienen pruebas de que sostenían cierto tipo de relaciones con habitantes de los vecinos valles de Puebla y Tehuacán, pero también con gente de lugares más lejanos, como las costas del Golfo y del Pacífico.

El teocintli, principal alimento del pueblo.
Murales Palacio de Gobierno

Por aquella época llegaron a la región de Tlaxcala las primeras, aunque muy ligeras, influencias de la cultura olmeca. Conforme avanzaba el tiempo, la organización social se volvió más compleja. Además de incrementarse el número de agricultores, quienes componían el grueso de la población, se consolidó el papel de los artesanos y surgieron los comerciantes. Los sacerdotes asumieron la jefatura y dieron origen a un gobierno teocrático.

Para el año 500 a. C. algunos pueblos se habían convertido en pequeñas ciudades con una arquitectura más compleja, al contar con un centro ceremonial, calles y residencias para los jefes. El total de habitantes sumaba alrededor de 125,000, y el número de asentamientos se calcula en cerca de 230. Es notable el avance tecnológico logrado hasta entonces, particularmente el aplicado a las construcciones piramidales dedicadas al culto y a la habitación de los dirigentes, así como el control del agua para el sistema de riego. Canales, diques, camellones y chinampas eran técnicas empleadas para los trabajos agrícolas. A la par de esta actividad, la alfarería y la elaboración de textiles con fibras de maguey tuvieron un desarrollo sustancial, pues parece que comunidades enteras se dedicaban a tales labores. Ya se realizaba una cerámica más elaborada, de la cual existen testimonios que han perdurado hasta nuestros días, como la representación del "dios viejo", Huehueteotl, la más antigua de la que se tenga conocimiento. En aquellos tiempos, pues, se enraizaban esas dos actividades: la textil y la cerámica, que continuaron cultivándose de manera ininterrumpida en algunas poblaciones de Tlaxcala.